Las mejoras económicas, así como el potencial demográfico, auguran un siglo africano.

El siglo africano

El continente africano  alberga a la población más joven del planeta: el 60% de los africanos son menores de 35 años. Pero si no se toman medidas urgentes, 100 millones de jóvenes africanos estarán desempleados en 2030. Para evitarlo, la Alianza África-Europa para las Inversiones y los Empleos Sostenibles, creada el año pasado por la Unión Europea y los gobiernos africanos, trabajan para proporcionar los recursos necesarios para la educación y la formación, fortalecer el entorno empresarial y el sector privado, mejorando las condiciones de inversión. De manera similar, durante los próximos diez años la Iniciativa de Empleos para Jóvenes de África está diseñada para inculcar habilidades laborales para 50 millones de jóvenes y crear 25 millones de empleos. 

La industria africana de energía renovable está en sus inicios: se espera que el número de empleos en este sector se duplique en Kenia, y más de diez veces en Nigeria. Según una proyección reciente, solo la energía solar fuera de la red podría crear 1.3 millones de empleos a tiempo completo en el este, oeste y centro de África. Algunas estimaciones indican  que para 2030, la cadena de valor de energía renovable fuera de la red podría generar al menos 4.5 millones de empleos para emprendedores, técnicos, distribuidores e instaladores. Y estos son solo trabajos directos. Según el informe Powering Jobs, por cada trabajo creado directamente por una empresa privada de distribución de electricidad en  las comunidades rurales a través de energía renovable descentralizada, cinco empleos «productivos» (basados en el uso de un producto o servicio de energía renovable) distribuido  podría generarse en comunidades electrificadas, como el mecanizado, el procesamiento de lácteos o el almacenamiento de refrigeración solar. Sin embargo, la creación de empleo es solo un primer paso, ya que estos trabajos deberán ser ocupados por trabajadores cualificados. Pero, como también muestra el informe de Powering Jobs, la brecha de habilidades en el continente africano, tanto en términos de habilidades generales como especializadas, se está ampliando. Habilidades técnicas, así como marketing, finanzas y gestión, son esenciales.

La percepción negativa de África en el mundo empezó a cambiar en esta época gracias a los datos positivos en el crecimiento económico, industria, agricultura, consumo y la mejora de la clase media, entre otros. Todo parece indicar que tales mejoras y el enorme potencial demográfico auguran un siglo africano. Pero el desarrollo en el terreno es pausado, y nada está consolidado.

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